ESCUELA DE PADRES
Cuando decimos hijo o niño, estamos usando la acepción genérica, por lo que nos referimos a hijas o niñas e hijos o niños.
La sociedad está evolucionando de maneras no necesariamente buenas para tus hijos.
Libertad extrema, satanización de las medidas correctivas al mal comportamiento de los hijos, la sobre “psicologización” de la educación, la pérdida de autoridad de los maestros, el exceso en la intrusión de la tecnología en la vida diaria de los niños, la falta de sueño, la comida chatarra y a veces la medicación excesiva y en ocasiones, no pocas, indebida.
Y sobre esto, los padres jóvenes al no saber qué hacer, terminan quitando la poca autoridad que les queda a los maestros, renunciando a sus responsabilidades de padres y entregando a sus hijos en manos de psicólogos y peor aún, muchas veces a psiquiatras.
No dudamos de las buenas intenciones de los profesionales de la salud mental, pero no deben ser requeridos para lo cotidiano sino solo en casos extremos.
Las sugerencias que les damos son siempre aplicables a las familias razonablemente constituidas, los casos especiales requieren de ayuda especial que no encontrarán necesariamente en estas líneas.
Lección número UNO: Hijo tenido es hijo amado. Una vez tenido, necesita y merece nuestro tiempo y nuestro amor, siempre y para siempre.
Puede haber miles de circunstancias, pero jamás deben impedir que los padres acompañen a sus hijos con tiempo en cantidad y calidad, no basta el tiempo de calidad, tiene que haber tiempo en cantidad.![]()
Tiempo de juego, tiempo de estudio, tiempo de comer juntos, tiempo de conversar, tiempo de leer cuentos, tiempo de imaginar, tiempo de ordenar, tiempo de limpiar, tiempo para visitar a los abuelitos y a los tíos, tiempo para pasear, tiempo para correr, tiempo para vestirlos mientras sean chiquitos calentado su ropa contra el pecho en invierno, tiempo para abrazarlos y besarlos, y tiempo para enseñarles de la vida, de la comida saludable, de la higiene, de la bondad y la solidaridad, de la honestidad y la verdad y del necesario esfuerzo y ahorro.
Como ven, el “tiempo de calidad” es insuficiente, es en realidad un concepto inventado para justificar la falta de dedicación, y es algo tan subjetivo que sirve de poco, si es que sirve.
Lección DOS: Las cosas correctas son correctas, las incorrectas son incorrectas.
Los niños deben aprender qué pueden hacer y qué no pueden hacer.
Los berrinches nunca serán la forma en que consigan algo, porque de grandes les dará pésimos resultados, mejor es acostumbrarlos a conseguir las cosas por las buenas y con esfuerzo.
Estudiar es lo correcto, hazlo divertido cuando es pequeño, de grande no vas a poder.
Lo correcto es que el niño ordene sus juguetes y su cuarto tan temprano como sea posible. Se hace con juego y con premios, no suelen ser necesarios los castigos, pero no tema aplicarlos de manera proporcional al hecho.
Lo correcto es lo correcto, agarrar cosas ajenas sin permiso es incorrecto, no lo permitan, enséñenle a pedir.
El respeto es de doble sentido, si no respeta no debe esperar respeto.
Lección TRES: Lo correcto sigue siendo lo correcto
Jamás sobornes a tu hijo para que haga lo correcto.
El niño debe a comer lo que se le sirva, para que aprenda a comer variado y a no ser caprichoso. Hay que servirle comida saludable y preparada apetitosamente.
Las golosinas deben ser ocasionales, nunca cotidianas. Al final las golosinas sin control producirán niños obesos, diabéticos, probablemente cáncer, con daño cardiovascular y muchas otras enfermedades que no quieres para tus hijos.
Debe tomar agua pura durante el día, 1 vaso de 250ml por cada 7 kilos de peso, y los padres también. Agua.
Los niños deben dormir suficientemente. El sueño ES ALIMENTO.
El niño debe ejercitarse conforme a su edad, supervisa que lo haga todos los días, es tú trabajo, de nadie más, si no estás presente, pregunta, averigua qué ejercicios hizo, y asegúrate que los haga cada día.
No es correcto que el niño pase horas frente al celular, al Tablet, a la computadora o al televisor, NO ES CORRECTO, y por lo tanto NO ES BUENO para tus hijos.
El niño no debe estar frente a estos aparatos más de 1 hora al día, y nunca más de media hora seguida. Si le dices que ese es el límite por su bien y lo haces con seguridad, el niño entenderá, e incluso podrá tener esos aparatos al alcance pero no los usará, eso es lo apropiado.
Si quieres que el niño crezca sano física, mental y emocionalmente, aliméntalo bien física, mental y emocionalmente. No salen niños y bien educados sin una buena educación.
Todo esto es correcto en un ambiente de libertad y responsabilidad, donde pueda ser travieso sin ser necesariamente sancionado. Hay muchas travesuras e incluso rebeldías que deben ser pasadas por alto para fortalecer su autoestima, hay que dejarse “vencer”, pedirle perdón y “dar la razón“ al niño cuando eso sea lo correcto. Así ganarás su respeto.
Lo correcto es lo correcto aunque eso represente afectar a alguien; en ese caso se debe preferir lo correcto y no la comodidad o la paz, porque la comodidad es un bien menor y la paz basada en el error o injusticia, es alimento de la guerra presente o futura.
Tu hijo es lo máximo, pero no debe estar por encima de lo correcto, de la verdad, de la honestidad y del bien común basado en lo correcto.
Lección CUATRO: Prepara a tu hijo para el futuro
Tú no vas a vivir la vida de tu hijo, tu hijo va a vivir su vida, no lo sobre protejas.
La sobre protección, ese mal llamado amor excesivo, es el peor daño que puede recibir un hijo porque lo incapacita para vivir su vida y lo hace dependiente, que es lo último que debe hacer un padre o una madre o ambos.
Suéltalo, que se desenvuelva solo ante la vida que a veces será amable y otras veces no tanto. Que sienta tu respaldo pero no tu omnipresencia, acompáñalo, pero no hagas las cosas por él.
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Los hijos deben ser lo primero en tus preocupaciones y afanes, es la obra más importante que hayas hecho y harás en tu vida, dedícale todo tu amor que incluye renunciar a tu poder de a pocos mientras crece, y totalmente cuando ya tenga la edad correspondiente.
Cuando los hijos son lo más importante, el hogar es más estable.
Ese dicho que dice que la pareja debe ser más importante que nada incluidos los hijos en ese nada, es por lo menos una torpeza. No faltarán las tentaciones, esas que te hagan cuestionar tu amor por tu pareja, pero jamás te harán cuestionar tu amor por tus hijos.
Eso no significa para nada que debes soportar todo por tus hijos, siempre estará el límite de tu dignidad, porque la herencia más poderosa que dejarás a tus hijos es la dignidad.
Si la dignidad no está en cuestión, y tu pareja es razonable y está comprometida contigo por los hijos de ambos, entonces es posible soportar cualquier embate de la calle y cualquier eventual error o diferencia y preferirás mantener tu relación con la pareja con la que tuviste y crías a tus hijos.
Recuerda que madre y padre juntos es lo que los hijos más necesitan y solo es aceptable la separación por motivos plenamente justificados. Así como reparan las cosas materiales, deben poner todo el empeño en reparar los daños y defectos de las relaciones de pareja.
Esto es pertinente al hecho de preparar a tus hijos para su futuro, como enseñarles a quererse como una familia unida.
También habla con tus hijos sobre las reglas básicas para lograr un futuro feliz, que no siempre equivale a un futuro exitoso en lo económico o académico o profesional por ejemplo.
Claro que el éxito en esos campos es importante, pero siempre que no cuesten la felicidad sino que la alimenten. Háblales de los hábitos necesarios para tener éxito en los campos en que puedan desenvolverse cuando adultos.
Háblales del esfuerzo, del ahorro, como herramientas indispensables para tener éxito, salud, tranquilidad y felicidad.
Háblales de la solidaridad, de la honestidad y disciplina, del arte, de las emociones, de las distintas carreras o profesiones disponibles y ayúdalo a descubrir sus talentos para que pueda encontrar lo más afín a sus potencialidades, y enséñale a que no solo haga lo que le guste, sino sobre todo que aprenda a gustar de lo que hace, porque en la vida uno tiene muchas veces que hacer aquello que no le agrada, pero hay que hacerlo bien.
Háblale, interésate en su futuro desde su punto de vista, acompáñalo, oriéntalo, pero no lo dirijas.
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Lección CINCO y última: No existen o no son para nada suficientes las escuelas de padres. En la vida real el ser humano educa a sus hijos más por instinto que por conocimiento.
Eso debe advertirte que debes aprender y que debes informarte, pero no tanto de libros y menos de los de psicología que son para profesionales y no son aplicables a niños normales porque para eso estás tú.
Mira más bien las experiencias tuyas y las ajenas, exitosas y fracasadas.
Qué te hubiera gustado que hubieran hecho tus padres con tu formación y con tu educación familiar, social y escolar y que no hicieron.
Que hicieron tus padres que consideras que fue muy positivo en tu vida.
Qué hicieron lo padres de tus amigos que tuvieron mal fin en la vida para no hacerlo con tus hijos, y qué hicieron los padres de tus amigos felices y exitosos para ver como aplicas eso en tus hijos.
Qué hicieron tus maestros que no quisieras ver en los maestros de tus hijos, y qué hicieron tus otros maestros, esos que recuerdas con cariño porque te enseñaron bien.
Ser padres es tu trabajo más importante, tienes en tus manos una o varias vidas, qué puede ser más importante que eso, son criaturas inocentes que dependen de ti, ¿No crees que debes darles lo mejor de ti? Al fin y al cabo ellos serán quienes te cuiden cuando ya no puedas.
Críalos bien, no solo por ellos, también por ti.
Lección SEIS, la yapa: Los niños funcionan más por el amor y la recompensa que por la molestia y el castigo.
Háblales bonito, con cariño y dulzura, felicítalos cada vez que hagan algo bien.
Cuando hagan algo muy bien, hazles fiesta y abrázalos, dándoles las gracias por su esfuerzo.
Cuando estén en el colegio, dales un premio cuando traigan buenas calificaciones o comentarios de los maestros, y mejor premio cuando sean muy buenos. No tienen que ser grandes cosas, puede ser una salida al parque y un helado, o a ver una película o el ballet o una obra de teatro o una ida al museo o al zoológico, o a un restaurante de su elección.
Felicítalos por las acciones buenas, honestas, solidarias, eso refuerza sus comportamientos positivos.
Un castigo justo debe estar en el menú de la educación. El niño debe saber que lo bueno trae felicidad y lo malo consecuencias.
Y no te olvides, un poco de escases hará a tus hijos mejores adultos, no le des todo lo que quiera aunque puedas y menos aún si no puedes, eso le formará el carácter.
Finalmente, sé coherente y consistente, eso básicamente, lo es todo. Les deseamos lo mejor.
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